huertero

Estoy de vuelta…

 

Detrás de las casuarinas y

tras larga ausencia como

 esperanza de grillos furtivos

 forzando el amor en

 la vehemencia del próximo  verano.

 

La calandria calienta el aire        

 a gritos de tifón.

Anhelo de Santa Rosa

se presente y no voltee

el nido en lo alto del aromo.

 

Traigo en mis bolsillos huecos

los huesos, las historias de

la sangre derramada en esta

dura tierra… de ellas mil cavilaciones 

como tropel  a secas del camino a rodar.

 

Divulgando que oscurece en el bosque.

De antiguos fogones recuestan

cenizas de letras que ruedan

hacia el arroyo que se unen con

la bandada de humeros  mañeros.

 

La luna se ha de presentar

ante el altar  de barro humeante.

El cedrón se prende a los

comentarios de la noche serena.

El amor… es una estrella cercana cuando

se trata de conmover al suelo

con vocablos cargados de serenidad.

 

Las cuerdas de espinas de acero,

 la luces de la ruta

todo sucumbe en la cerrazón.

Tintinea el vacío en el eco de

 la huella de los huerteros que

 arriaron sus esperanzas en

los surcos bañados de fe.

 

A las primeras luces del amanecer

la neblina y el roció…eterna huella

de la eternidad incorporándose

en  nosotros, en  la menta que

atrapa el aire y …

muero en este presente.



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