Santiago Miranda

Cielo

¡Qué delicia ahogar la mirada en la inmensidad
del cielo y el mar! ¡Soledad, silencio, incomparable
castidad de lo celeste! - C. Baudelaire

eterno abismo invertido
muros trascendentes
fosa gravitante
traspasarte
quisiera, hundirme en ti
salto, salto, hasta ti no puedo
mi carne y mis huesos, me envuelven
bajo la carga de lo que soy
y el resto, del peso de los pecados
mi celestial presente y terrestre, mi pasado
pujan al cuerpo a ese mundo polvoriento
y grave, insquisitoriamente ético
sobre mí yaces y resuellas.
te miro; intemporal e indomable bestia
te proyectas dentro de cada célula
y en cada futuro soñado estás presente
y por unos eternos instante
también soy infinito
tú habitas a quien contemplas
arremetes y tu luz se cola por los ojos blancos
y tu aire se interna a través mis partidos labios
mi cuerpo es únicamente soporte del tuyo, cielo
intenso mar demente
abominante asunción espera
me pierdo en ti y mi nombre ahora nada
es, nada soy, nada fui, a la nada
me resisto aún, no ser
muy pronto, muy pronto es
el horror
de no soportar lo inconmensurable
de ser devorado por la nube blanca
¿en que momento nos separamos
mi cielo?. ¿en que momento me entregé
al fondo mismo de la tierra?
ya prolongo, frondoso mi camino
pero aún bajo mis párpados caídos
un resplandor albiceleste 
centellea 



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