Raiza N. Jiménez

Expiación.-




Son solitarios los sueños irreales que no se sueñan.
Ayer creí desfallecer al sentirme yacer inerme y dormida.
Pensé al despertar que había soñado contigo en el cielo.
Tosco, brusco ese despertar mío, al no recordar lo soñado
Apresados en mi alma estuvieron mis inmaculados sentires.

Dicho era, en aquellos días quiméricos, que el amor que yo
sentía era un sueño y que no se despierta igual si se sueña.
He de evocar el viaje a las calderas hirvientes, de la pasión.
Nada casta fue la lucha ardiente y el deseo de no despertar.
Si los sueños son sacros por qué he de temer su recuerdo.

Ahora, me visita la vida, lucida y vibrante porque he besado.
Heladas están mis manos y mis pies, me faltó el abrazo fiel.
Viajes de sombras son el regreso inopinado de un miedo oscuro
Son como puñales los llameantes rencores de un inútil adiós.
Las sombras ya visitan mi cadalso y sola en mi retiro moro.

Hoy no concibo la vida en plenilunio y menos cuando golpea.
No sé si he de llorar o de reír frente a lo funesto y sacrílego.
Es crasa y blasfema la ira de los dioses que se burlan del amor
Estoy hablando, le hablo a mi pobre alma acongojada de frío.
La incertidumbre me convoca a esperar, sin ilusión a la vuelta.

Se dieron cita, ellas, se dieron cita, quieren tapar mi alma con
las colchas de la amargura, pero la duda me arrastra y no estás.
Benditas sean las culpas que se han hecho largas y renacidas.
Qué modo de cancelar las deudas de amores que oprimen.
Alivios no son dables, en las noches pastosas que beben tu vida.

!Expiar las culpas anticipa las promesas del perdón eterno!

Raiza N. Jiménez/ 10/08/2016



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.