Samuel Santana

Búsqueda

Copo de nieve, ojos aceituna,

colina azul, gacela ligera.

Eres como las estaciones

 cuando florecen los cerezos.

Yo me vi con todo el peso de tu cuerpo

 y con mis labios en los

vacíos que construyeron tus muslos.

 

Mis ojos se perdieron

entre tus estambres mojados.

 Con el ánimo de guerrero

 forjé el acero del sueño.

 Entre los cazadores,

proyecté la flecha que espantaba

el silencio, el vapor de las nubes y

 las fieras salvajes.

 

He visto gotear flores en las

noches  de los tormentos sin

 que puedan fatigarme.

 Espada flamígera,

 lámpara antigua,

 bosque ruidoso y

aurora incendiada.

  Duermo y te veo postrada

 en el altar, sobre hojas caídas,

 dentro de tallos leñosos,

entre ecos de dolientes.

 

Cabecita de abeja obrera,

tras ti seguiré en  días de fuertes ansias.

Llanto mío, polvo de mi tierra y

lumbrera de mis santos.

Oh mi perfumado lirio.

Como ladrón que huye,

cruzaré prados

 y peligrosas inundaciones hasta

inclinarme a las piernas

que en las caprichosas manías

 abrazas en gélidas noches solitarias.

 

 

 



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