José Esparza

Poema de una madrugada de agosto

-Ho sento Betina, t'estimo.

Ésta fría madrugada volvió a mi alma
una gran carga que tuve en el pasado.
Y junto a ella recordé también porqué
fue que la terminé olvidando.

Ésta fría madrugada pude ver
que aún la quiero, que no la he olvidado;
y que aún las notas que le dediqué
siguen sonando en mi piano.

Ésta fría madrugada recordé
su sonrisa aquel día frente al mar.
Y también cómo la brisa corría
cuando la volteaba a mirar.

Yo sé que ella ya no me quiere,
pero la recuerdo con tanto amor.
Y soy súbdito aún de su mirada
que llena de estrellas mi alma.

Ésta fría madrugada miré a la oscuridad
y recordé aquel apaño que ella se guarda.
Entonces di un largo suspiro,
y recordé que ella no puede quererme.

Y entonces recordé que sus manos
ya le pertenecen a alguien esta madrugada.

Ésta fría madrugada volví a recordar
porqué la terminé olvidando.
Y recordé esta madrugada que soy arcilla,
y ella es un rubí, y él también.

Yo sé que ella ya no me quiere,
pero la recuerdo con tanto amor.
Y aún es mi anhelo que ella se de cuenta
de cuánto la quise, de cuanto la quiero.

Ésta fría madrugada escribí
los más profundos tormentos de mi alma.
Y aún siento, aunque quiera olvidar,
que la amo aunque no la pueda amar.



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