Almo Francesco

Elegiste educar

¡Ay!, qué forma de equilibrarte dentro

de la santa greda y la fresca papaya, mujer perenne!

De cielo y tierra corre o vuela como piedra de río
la Tania acuosa y terrestre:
la que es y sigue siendo libre por sobre el norte chico,
pero esta mujer de la naturaleza
en su ascensión no sube solitaria por el valle del Elqui:

le acompaña la luces de las montañas nevadas,
y el aroma fresco de la cebolla frita, del dorado aceite campestre,
te abriga las manos el pan del horno, y en cada pulso, se escucha,
una tetera marina solitaria, como tantos marinos sin luz.

¡Santa de la naturaleza pura!

Te quiero, amiga mía, compañera:
de manos en manos llegas
al firme firmamento de tu pecho,
y, nocturna, en el cielo, tu dulzor
es la constelación de una docente.

Bueno Tania Colores, me marcho,

Me voy a mi destino.

 



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