Juan M. Gámez Ortiz

Las ascuas eternas

Las ascuas eternas no se apagan nunca.
Desafían la física y sus leyes.
Las ascuas eternas no se apagan nunca.
Desafían el raciocinio y su luz.

 

Las ascuas eternas se crean de la nada.
Surgen de tus ojos cuando miras
y de tus labios cuando callas.
Las ascuas eternas se crean de la nada.
Surgen de tu carne al rozarme
y de tus manos cuando me abrazas.

 

Las ascuas eternas son belleza y vida.
Se regeneran a cada paso,
pero nunca se apagan.
Se regeneran en cada suspiro de tus labios,
pero nunca se apagan.

 

Las ascuas eternas son belleza y vida.
Se regeneran cuando llegas
y quedan candentes cuando te marchas.
Se regeneran cuando llegas
y quedan candentes en el recuerdo de tus ojos.

 

Las ascuas eternas no existen,
son solo lo que yo te quiero,
son solo lo que yo te quiero...

 

Las ascuas eternas no existen,
son la vida que me das con tus labios,
son la vida que me prestas con tus ojos...

 

Las ascuas que rugen en mi fuego por ti son eternas,
son las ascuas de mi vida
y serán las áscuas de mi vida siempre.

 

Las ascuas que me pierden en el infinito
son las áscuas que me avivas,
son las áscuas que me avivas...

 

Las ascuas eternas de tus ojos mirándome
son las ascuas que siempre quedarán encendidas.



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