Laura Bracho

Por ésto que no tenemos.

A todos les he hablado de ti y de esto que no tenemos.
Pero tranquilo, cariño, siempre trato de mantenerte en el anonimato.
No quisiera espantarte.

Las letras se me están enredando, hay papeles arrugados por todos lados,
mi habitación me está atormentando
y las paredes no dejan de mirarme con aires culposos.
La almohada ya está aburrida de tantos sueños que se escapan,
donde te escurres por mis pestañas
y te colocas a rondar por toda la habitación,haciendo ruido,
haciéndoseme imposible dormir
pues ya te escapaste de mis sueños y no piensas regresar.

Me estás convirtiendo en un desastre lleno de insomnio, de ojeras y de tu ausencia,
siendo tu ausencia la causante de las anteriores.

Amor ajeno, no te alejes tanto, te lo pido.
Ve que mi juventud se podría ir contigo,
que me estás llevando a la locura
y mis escritos carecen de sentido.

Todo se me está mezclando,
y te juro que no se está sintiendo nada bonito.

Sé que con el tiempo se me van a caer las pestañas
y tengo miedo de que te ausentes de mis ojos junto con ellas.

La luna me va a regañar por dejar que te escapes
y, amado mío,
ella reprende muy triste y constante.
Ella reflejará tu rostro.
Lo hará todas las madrugadas y me hará creer
que estás cerca y que te estoy viendo,
aunque en realidad estemos en lugares distintos.

Pero esta tortura no se detiene allí,
ella es cruel y se confabulará con las estrellas.

Éstas se alinearán cada noche sobre el cielo oscuro,
escribiendo tu nombre con un brillo indescriptible,
sólo para recordarme que estoy sin tu cuerpo,
sin tus labios y sin tu calor.

Mis insomnios vienen con una duda constante
de si tú estarías pasando por algo similar,
si también se te están enredando las letras
y tus escritos pierden de sentido,
si ves mi nombre en las estrellas
y también tienes miedo de que me escurra entre tus pestañas...

Pero, para protegerme, he decidido entrar en negación
hacia lo que creo estar sintiendo por ti.

Debo hacerlo por mi bien, vida mía.
No puedo permitir que te apoderes de mis noches,
mi juventud, mis letras, mis ojeras y mis sueños.
Ya te estás llevando mis suspiros y mi inspiración,
no podrías ser tan egoísta, ¿verdad que no?

Respóndeme, mi amor.
Dime que vas a dejar a mis noches en libertad,
que soltarás mis suspiros y podré recuperar así mi inspiración...

No me dejes en esta incertidumbre,
¡dime algo!.
Dime algo, por favor, de lo contrario
el silencio se tomará el atrevimiento de responder por ti
y ahondará en mi tristeza.
Querido, luego no sabré cómo limpiar
este desastre que viene contigo,
o mejor dicho, con tu ausencia.

Tendré la fé de que algún día me responderás
y decidirás entonces dejarme libre,
aunque un poco atada a ti.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.