Johan Jurado

La noche de los versos tristes.


Contemplo el cielo azul mientras mi cabeza esta en blanco;
Mis manos tiemblan porque me haces falta, tengo síndrome de abstinencia por ti.
Y es que ni el tiempo ni el viento son capaces de llevarse tus recuerdos.
Como agua entre mis manos, así fuiste y te fuiste... efectivamente
pero aun te falta, clávame el cuchillo y dame puntos.


Siento que estoy muriendo el corazón latiendo poco ya casi nada.
Anoche creí sentirte, en la otra almohada pero era soledad con una mentira disfrazada.
Ya casi siento la sustancia de la moral pérdida y me queda poco de la sensación del beso de despedía.
El ego y la moral esconder el dolor intentan pero la pena gana en tamaño, prometí decirte la verdad hasta cuando mienta y la misma dice que te extraño.
Siento tanto tu ausencia pero lo que más siento, es que te necesito.
Te comunicó perdió la sensibilidad mis labios desde que te fuiste.
Dime que sentido tiene, tener palabra y no tener con quien hablar
Siento que esto no vasta pero espero sea suficiente para que te quede claro que con solo un minuto sin verte ya te siento ausente y te necesito a mi lado.


Esta es una simple
analogía.
De lo que hoy y ayer
sentía.
Cuando te llamaba o
te escribía.
Y tú no respondías
A pesar de tener conocimiento
lo mucho que por ti siento
Jamás pensé que no
le darías.
Valor a todo este amor.
Quisiera supieras este dolor
como pesa.
Que si pudiera formatear
el disco duro de mí
cabeza.
Y mis sentimientos borrar
¡en aquella limpieza!
Dejar libré el espacio.
Aunque no lo creas
siempre estoy pendiene
de cada foto que posteas
Quizás en el amor un experto
no sea.
Pero cada frase que hice cada
verso es cierto.
Lo sabe las estrellas la luna el
el sol y el universo.
Hasta a mis amigos les
converso.
Lo adverso que es tu
amor.
Pero descuida no prestes
atencióm a mi situación.
Solo haste la pregunta.
¿Es justo lo que haces a
Mi corazón?


Las ganas de volar se han vuelto a perder,
La vida a girado de la mano de un tal vez,
Tal vez no se comprender...
Como me di por vencido con tanta rapidez.
Si fuera por mi no saldría de la cama,
He aprendido que la vida no es un cuento de hadas,
Hay que soportar cada patada...
Lidiar con cosas inesperadas.
Ya nadie es sincero del todo,
Hoy estamos solos...
Nadie se preocupa por otros.
Sólo somos locos
Atrapados en un mundo de fantasía
Donde los sueños quedan a la deriva


Creo que no he podido
escribirte un poema,
con versos tristes,
posibles seguro, pero
no, imposible, menos
cuando las estrellas,
se abren como flores
en un jardín celeste
y la luna me mira sonriente.
Creo que podré mañana,
pero hoy hay candiles,
que abrigan esperanza


Viaja triste el viento con pasos de invierno,
arrastrando el cansado trino de un ave somnolienta,
se borda la tierra con blancos pétalos de almendros,
y hace pesarosa la mirada sensible del Poeta.
En Crepúsculos brazos del tiempo expira el día,
es la hora de encuentro con tus dulces recuerdos,
despertaré en mí tus manos y hablaremos de alegrías,
y te abrazaré de nuevo por caminos dulces de sueños.
Blancas e inmaculadas sábanas son nuestro lecho,
donde anida tu recuerdo poético desde que fuiste,
a cultivar celestes rosales de color alegrías,
y acaben en mí las noches de los versos tristes.
Poeta al atardecer.


Esta noche, contemplo una vez más
la memoria de tu sutil caricia,
ese beso lleno de esperanza,
confinado en la espesura de la niebla,
escondido en un recóndito lugar
al que no consigo llegar,
he intentado todo,
pero para mi desgracia
no es mucho lo que te puedo brindar,
solo puedo darte mi mundo en un papel,
si esto, para ti no es de interés,
también te doy mi pluma,
¡atraviesa sin piedad mi pecho!
para así poder descansar
con la tinta de mis versos,
corriendo entre mis venas,
profesando incluso en la muerte
cuanto llegué a querete



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