Angel Miguel

en una calle angosta

en una calle angosta

andaba una niña con su dulce rosa

pensaba que la noche era una palabra

estaba así la niña con su triste oda

manejo su bicicleta 

caminando hacia la nada

pensó en una grieta y soñó con su posada

cantaban los pájaros todo en cuanto andaba

comenzó a llorar la luna 

aunque aun no se encontraba

mojó a la doncella sin decirle nada 

se acerco una señora y la vio tan cansada

que cogió a la niña y la pasó a su  casa

así paso la tarde mientras yo observaba

pensando quizás mil cosas

soñando con pensarla

salió de aquella casa

y mientras la veía

ella descubrió mi cara

y a pesar de todo no sabía que pasaba

mas ella sonreía y yo no decía nada

pasaron así los días

así fueron semanas

era aquella tarde una eterna y gran posada

volví a las quinientas y pensé en enamorarla

al verla hoy en la calle busqué yo encontrarla

pasaron así los días y así una semanas

volvía a verla a ella

ella sentada estaba

en una banca de esas 

al costado de su casa

me miró esbelta 

yo miré a la nada

temiendo que ella de nuevo me ignorara

estaba así la tarde la cual yo observaba

ella intentó levantarse 

mas no lograba nada

entonces vi que ella cogía

unas muletas blancas

entonces vi a la niña llorando sin palabras

no sabía si acercarme

mas ya que más me daba

al intentar acercarme volvió la otra dama

aquella señora y se dispuso a ayudarla

antes de entrar ella buscó ya mi mirada 

yo le sonreí a ella cuando ella ya volteaba

así fueron esos días

así terminó ese día

sabiendo lo que pasaba

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios1

  • Kei2

    Una historia triste, aunque el misterio te hacia soƱar, tiene buen ritmo tu poema, un placer pasar a leerte angel, saludos cordiales



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