Alexander J. Montero

Ícaro

Por las líneas de mis manos corren ríos empedrados,
No son aguas bravas siempre, a veces, como hoy,
Todo está estancado. Incluso me cuelgan los brazos,
Me pesan, la circulación me ha renunciado.
Esta acción de no hacer nada después de haber volado
Con aleteos desesperados sobre las olas del sol
Me tiene a esta calma algo desacostumbrado,
Mi corazón está otra vez de vuelta en mi pecho,
Mientras me fue robado me mojaba con la sombras
La espalda, me latía el miedo y mi sangre se hacía pedazos,
Lloraba tan grande pena de estar enamorado
Lo quería de vuelta a golpes y a puñetazos,
Ahora que lo tengo de vuelta, algo no está funcionando.
Me cuelgan los brazos, sobre el pedregal que acoraza
Los ríos en mis manos, otrora espumeaban en él los rápidos
Ahora crecen algas de danzan espesas y lentas en este llanto estancado.
Y de esta calma ha nacido el deseo por la piel y el fuego.
Quiero al corazón otra vez fuera, lo quiero en pedazos
Quiero otra vez intentar al sol poder alcanzarlo.



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