El Espejo de Nosotros

CENIZAS DE UN SUSURRO.

Mírame de nuevo, como solías hacerlo cuando éramos solo dos desconocidos; cuando tus ojos buscaban los míos sin que yo tuviera que pedirlos. Mírame más allá de la rutina, de las sombras del cansancio, y encuentra a la mujer que aún guarda sus ilusiones bajo llave.

Mírame y dime la verdad, aunque escueza, porque prefiero una herida honesta a este silencio que me siembra dudas. Tócame con la ternura de quien teme perderme, y no con la inercia de quien da por sentado que siempre estaré.

Quiero caminar de tu mano, sin ruidos ni lujos, recuperando los besos que se nos quedaron en el camino. Quiero que sepas que mis brazos todavía guardan aquel compromiso; que mi vestido blanco no era solo tela, sino el mapa de un sueño que trazamos los dos.

Mírame de nuevo. Porque antes de ser fuerte, antes de ser refugio, fui —y sigo siendo— la mujer que te entregó su vida entera.



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