Patricia Medalit

Penas que claman

Duerme el ángel guardando su flecha.

Medias frutas dispersas se alejan.

Frases tibias recorren cansadas,

el río se llena de desordenadas letras

 

El niño travieso vuela en la oscuridad del día,

dejando huellas, dilatando órganos míseros.

Es una pena terrible el llanto febril

que arde en el centro invisible.

 

No más dardos lanzados,

solo frescas cicatrices.

No más rosas en el agua,

solo penas claman su desdicha.

 

 

Creado el 12.7.2016

Patricia.

 

 

 



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