Mane Castro Videla

Susurros de mañana

 

Lo admito llore hasta agotarme y me permití absolutamente todo pero no alcanzo, no fue suficiente para quedar inmovilizada y aceptar hasta morir.  Morir de amor, de ti y de mi.  El amor es mas fuerte que verse atrapada, de querer controlar todo, de las circunstancias, de la angustia y la renuncia. Juro que llore hasta enloquecer, a gritos y sin voz.  Luché y hasta me armé en la luz del sol evitando que tus palabras sonaran en la piel, la mente y el alma.  Sentí vergüenza y miedo de tus señales de intolerancia, de la rigidez del pensamiento, de los celos, la arrogancia, de tu egoísmo y de mi obediencia ciega.  Fue y es así que comencé a aprender a confiar en el amor que habita en mi, en su fortaleza cuando se detuvo el tiempo y tan solo quede, sola y en espera.  Quedé en la agonía del reloj de arena de las largas noches y crecí en la oscuridad...  Y, en la ironía del destino me condene a mi misma con mi orgullo y audacia en la profundidad del silencio y el misterio del saber de mi vida, en la entrega y en la imagen de estar aprendiendo a pensar de una manera diferente, de sentir y ser el reflejo de mis pensamientos, de elegir...  Si, lo recuerdo fue una mañana como hoy, como tantas, donde sin querer... 
Te percibí que quedaste en el capítulo del error y la razón... La locura y la tortura... La vida y la muerte... El blanco y el negro... 
Si, quedaste sin darme cuenta en mi, en la memoria, sin trascender, tu y tu amor.   

Mané Castro Videla



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