Andrea Leon Hdez

Palabras de una persona ruín.

Que osadía de los humanos, 

que inmundicia la que en nuestras bocas reposa,

la fealdad y la crueldad a la vuelta de la esquina.

 

¿En qué nos hemos convertido?

Será que  hemos de nacer para la indulgencia,

en nuestros actos,

en los de mi padre,

en mis actos,

juro por las heridas que germiné en las pieles inocentes,

tan ingenuas,

tan dóciles, 

que mis pasos han sido sinceros.

 

En la boca no me caben palabras de desamor

que aun que tan lisiada del alma,

que aun que por pecadora caen mis peores castigos,

las decisiones no han de determinarme;

que mi cuerpo insolente apresa un alma bondadosa,

los pies ya accidentados me llevan en los malos caminos

de los infractores del privilegio divino.

 

Juro solemnemente que la vileza

en mi corazón, mente y palabra no perpetúan;

ruego a quién me escuche que me deslinde de la imprecación

me ha sido heredada

como una cruz en la espalda,

la llevo conmigo.

 

 

Comentarios1

  • Myriam Estrella B

    Solo Cristo te puede salvar de ese deseo de querer el mal para los demás.
    Pero como solo se trata de un poema,
    te quedo bien redactado.
    Bendiciones. Cristo te ama.



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