Samuel Santana

El lado oscuro de una religión

Voy definiendo los hechos con las arrugas

del talabartero ensimismado en las noches partidas.

No me detengo a tratar con trogloditas

 ni seres tremebundos.

Solo soy la rama de un árbol

 seco en medio del pantano.

¿De qué me sirve lamer la cuerda si los puentes

 ya lloraron sus penas y

las lágrimas se echaron al mar?

Mi voz se levanta como cabo de martillo

 contra los traidores de la Patria

 y de la santa iglesia.

No quiero ver más sueños descuartizados

 ni flores rodando en el estiércol adoquinado.

Dame la hoz para que la palmera alimente

 sus polluelos y aleje los tiranos que sembraron

 marismas sin peces ni mariposas.

Ellos hicieron creer las quimeras

 colgadas en sacos rotos y descuartizados.

Me cansé de escuchar al poeta preguntar

 por la lámpara y los versos enfangados.

Un desalmado obispo lo dejó sin techo,

 sin comida, sin ropa y sin salario.

Lo peor de todo son los acontecimientos

 truncados por demonios

escondidos en bolsillos rotos.

Quiero un líder que ame a enemigos y

 que enfrente a amigos ladrones;

ladrones del pueblo, del erario,

de la medicina, de la escuela,

de las calles, de los pájaros, de las olas,

del jazmín y de las cañadas rotas.

Odio a los santos que son demonios.

Yo no discuto con barro cuarteado,

 lánguido, ambicioso y dado al vino.

Al cura que entregaron el oficio,

por votación unánime,

fue tan ambicioso y mundano

como el voraz tirano retuerce tuercas.

Les tengo más confianza a los muertos

que arrendaron sus tumbas

 que al politicastro religioso.

La sinceridad es propia de los rancheros

 que amaestraron los peces,

las águilas salvajes, los jurones desdentados,

las serpientes mortíferas,

las iguanas rastreras,

los monos parsimoniosos y

la fosa de ataúdes podridos.

El monje se humilló ante el concilio

pero le sacaron la lengua y

 lo arrastraron hasta el cadalso.

Dijo el maestro:

“No es más que un soñador

prisionero de versos fútiles y

del espanto de su sombra”.

El alma herida buscó la soledad,

los montes, el sonido del agua,

del viento y el olor de las hojas mojadas.

Pienso en él como santo empobrecido,

 completamente miserable,

sin amparo, sin amigos,

sin futuro y desprovisto de las miradas

 pedagógicas que alientan los corazones

 sin palabras de reyes.

Sé que tú también entiendes porque

te han traicionado en días

 cuando buscaba el consuelo en los

fundamentos de estatutos y

órdenes aplicadas a las estrellas,

 a la luna, al trueno, al relámpago

 y a las pléyades.

Por mis poros puedo ver a los saqueadores

 de templos multiplicando sus fechorías.

Hacen leyes para los tontos.

Pertenecí a la logia pero me dejaron

 sin manos, sin pies, sin lengua y sin ojos para escuchar.

Es una cofia habitada por hipócritas,

 ególatras, farsantes, burócratas y

hombres de mala ley.

La ambición les ha inflado los vientres,

 abotagados los ojos,

hinchados los pies y dañados los riñones.

¿Quién hará la justicia?

Mientras llega,

yo sigo en el polvo de los desiertos

 hablando con escorpiones,

con abejas desorientadas,

con leones salvajes,

con las piedras candentes y

 con el gitano extraviado y lleno de penas.

 

 

 

 

Comentarios4

  • nelly h

    Versos con fuerzas y muy profundas reflexiones.

    Salidos

    • Samuel Santana

      Gracias Nelly. Abrazos donde te encuentres.

    • EdithElviracolquirojas

      EXTRAORDINARIO POEMA Y MENSAJE ME ENCANTÒ

    • Beatriz Blanca

      Verdades con contundencia, fuerza de sobreviviente de una codiciosa ambición de poder adornada de bondadosa piedad. Excelente reflexión amigo.
      Un cálido saludo desde el sur.

    • un poeta lirico

      Versos verdad desde el fondo de la nada, donde te dejan los Fariseos hipocritas, esperando su nombre en una calle como premio..Un abrazo



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