Vicente Martín Martín

¿Y tú, qué culpa tienes?

 

¿Y tú qué culpa tienes

si otras manos,

si otro sol que no sale por el Este y no es de júbilo

acaricia tus pechos?

Estas cosas ocurren y la Biblia no dice si ayunaban los sábados

y era viernes el día en que se hicieron amigos para siempre

la ballena y Jonás,

para el caso es lo mismo, lo que cuenta

es que existen cetáceos que vienen a flotar sobre la infancia

de una isla imposible y emergencias

que comienzan a ser cuando se escucha

la voz de algún profeta en los teléfonos móviles.

Me sucede

que leo los periódicos y no siempre comprendo que haya gente

capaz de enamorarse de un insecto,

no adivino

qué placeres esconde una muñeca de plástico

ni en qué idioma se expresan los ministros que visitan las cárceles.

Pero ocurren,

son cosas

que no tienen qué ver con el azar ni se despiertan

en cueros cuando llueve

y son como la fea que te encuentras una noche en el baile,

como esos girasoles que se mueren buscando en los desvanes

la oreja de Van Gogh.

 

¿Y tú, qué culpa tienes?

 

 

 



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