Javier trullen

Cadencia

El despojo del alma con sensación visceral remanente

conocida por muchos, fue mi anticipado despertar.

Luego, reflexiones decadentes,

que excitan hasta al más miserable acreedor de conciencia,

me hizo sentir vulnerable, humano, estimulado, entrampado.

Caía el manto de la sobreviva abrigando la mano de los actos mentales...

guiado ya el cuchillo al alma despojada,

que hacía escasos segundos me pertenencia en el plácido sueño arrebatado,

quise defenderme de quien me asechaba. no hubo lucha en el flagelo de mi indefensa alma robada,

aquel detrás del reflejo sostenía el espejo con las dos manos,

entonces, ese con manos ensangrentadas, no era otro mas que ahora.



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