Esteban Mario Couceyro

Romance entre la Sombra y el Alma

Romance entre la Sombra y el Alma.

 

Ocurre a veces, que el cuerpo se cansa de llevar

el alma y su sombra.

Día tras día, esa carga inevitable

tan agobiadoras en toda circunstancia

donde el alma lleva a vivir distinto

al cuerpo y la sombra fiel.

 

Pero un día, el cuerpo…

el cuerpo abandona todo

dejando la sombra perdida

y el alma, sin nada

nada de nada…

………………………………………...

 

De noche, entre las sombras mas oscuras

la Sombra abandonada

añora los días de sol

ese cuerpo protector

con el Alma

que la saludaba abriendo los brazos

mientras ella se estiraba al infinito

en cálidos atardeceres.

 

En esa noche sin luna

la Sombra encontró

al alma solitaria

lamentando su abandono.

 

Los brillos de las estrellas

y algún guiño fugaz del cielo

cobijaron ese encuentro de amor

entre el Alma y la Sombra.

 

Pero llegó el amanecer

y la Sombra no tenía brazos

para abrazar.

Ni pudo saludar al alma

que se perdía por la pared

deslumbrado por el sol.

 

Al poco tiempo

llegaron dos hombres

y sus sombras

que cargaron la caja en un carro

junto a la que ahora es su sombra.

 

Comentarios1

  • Beatriz Blanca

    Desdoblamiento del ser, cuerpo y alma pero una misma sombra, si bien parecen dos distintos.
    Un surrealismo genial Esteban.
    Saludos y buenas noches.

    • Esteban Mario Couceyro

      Hay muchas historias paralelas (como en la misma vida), puede que sea una historia de lealtades y pertenencias, donde el cuerpo representa la razón o conveniencia que brinda pertenencia, el alma es el marco trascendente y la sombra resulta en la proyección física de la unidad.
      Sin dudas una enunciación fria de lo que en realidad somos en el escenario que transitamos.
      Pero una característica, en nuestra carrera por ser Dios, hace que demos conciencia y cosciencia, a entes como el alma y la sombra, con la posibilidad de que personifiquen una historia de amor, traición y fracaso.
      Parece que está saliendo el sol (ya amaneció), deberé traspasar las paredes, huyendo del sol y esas definidas y cambiantes sombras, oportunistas.
      Podés creer, que tras el encuentro, con las primeras luces, la veo cuadrada sin brazos que abrazar...
      Yo te saludo, buen día y mejor anochecer.
      Esteban



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