Raiza N. Jiménez

TE HE AMADO.-



 

 

Te he amado libremente como un águila o un cóndor que vuela

con sus alas  pretendiendo alcanzar  el cielo azul donde te puse.

Has sido mi coloso, el héroe y el mago de mis sueños de juventud.

Te adoré y convertiste, en realidad  mi deseo de entrar en la Ilíada.

Pero, has querido morir y matarme por tu amor, en la víspera…

 

¡Cuando el amor es real no hay fronteras que impidan su florecer!

 

Siempre me sentí como una eterna crisálida en la dulce espera.

Te aguardaba a ti y  aún no lo sabía, era imberbe en mis sentires.

Estuve deshojando las margaritas imaginarias y te anhelaba…

Un día de la nada te apareciste con tus largos tratados del amor

y comprendí que eras tú, el que con su verbo me hipnotizaba.

 

¡El amor llega sin avisar debes estar preparado para recibirlo!

 

Cuánto miedo hubo en mi ser atardecido por la desdicha.

No creía, pero hice castillos en las montañas más altas con la

ilusión de estrenar mis alas e ir en pos de tu confusa alma. 

Quería conquistarla para mí, con la fiel promesa de una entrega total.

Nunca me arrepentiré de haber recorrido valles, ríos y mares, por ti.

 

¡Nunca te arrepientas de amar con la intensidad de tu alma!

 

Te busqué y te encontré, eras lo que había imaginado para mí.

A tus pies caí postrada cual esclava que se inclina en reverencia

ante el que considera, por derecho, su Señor y  el amo de su amor.

Muy clara he estado de las celadas que me pondría la vida, pero

nada me detuvo en la idea de hacer de, éste, mi sueño, una realidad.

 

¡Ten presente que tu corazón no miente, mienten tus miedos!

 

Contigo no me fue posible el orgullo, el odio o los llamados rencores.

La paciencia y la comprensión me revistieron y, sin darme cuenta,

era otra mujer, una desconocida que me arrastraba en la perplejidad

de mi trastocada razón, esa que se tornó dócil, ante la irremediable

presencia del amor otoñal y mágico, ahora transmutado en primavera.

 

¡Cuando se ama de verdad  sólo hay espacio para la nobleza!

 

No te dejo, tú te vas conmigo a vivir en mi castillo de sueños pueriles.

Allí reinarás, como el príncipe que eres, el que por los siglos esperé.

No seré la Cenicienta o Blanca Nieves, soy una mujer que se abrazó

a tu pecho y besó tus labios, para quedar hechizada por el amor que

su alma forjó  y recreó en sus días de recuerdos y poesías eternas…

 

¡El amor verdadero es una cadena invisible, indisoluble y eterna!

 

 

Raiza N. Jiménez

Comentarios4

  • Raiza N. Jiménez

    Muchas felicidades para todos los cumpleañeros...
    Un saludo,
    Raiza

  • Samuel Santana

    Raiza, te estás convirtiendo en la dama de la poesía. Abrazos.

    • Raiza N. Jiménez

      Samuel, buenos días...Gracias por ese nombre..jajajjaja. ya quisiera yo...Saludos.

    • fabian alirio astudillo gil

    • fabian alirio astudillo gil

      Es bella alegoría al amor que se queda en lo mas intimo y ahi florece cual flor rara de nagapushpa.

      • Raiza N. Jiménez

        fabian alirio...agradecida por tus comentarios...Gracias



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