Jordi S. Enríquez

Un amor, muchas penas, una muerte...

Gozo de aquel recuerdo del placer

de mis manos juntarlas con las tuyas

me daba, y profundo me conmovías,

llenábas y calmabas mi doler.

 

Tu eras y eres luz de mi oscuro yo...

y la negra rosa, la luz de mi...

Y hoy amor, vuelas con tus alas de fuego

por ese frío que ciega y... morí...

 

Viéndote alejarte por ese cielo

mientras mi vida despachaba penas

y mi muerte recogía mis lágrimas.

 

Más como el hielo caliente arde frío

y una preciosa rosa se marchita...

Te siento y muero dentro cuando vivo.

 

4/5/16



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