argantonio

No faltan a su cita

Veo humildes y luminosas las margaritas,

vigorosas renacíendo en un descampado,

ajenas a lo que allí está enterrado,

humanos o animales, cumplen con sus citas.

 

Esta tarde de clamorosa primavera,

ya el sol en estas soledades reina,

y una brisa fresca los álamos peina,

como consuelo del estío, la caída de la hoja

mi alma espera.

 

Deseo que esta paz sea rumorosa,

y que el mirlo despierte,

de este silencio prolongado.

 

Que el campo se llene de doradas mimosas,

ya el secreto manantial el agua vierte,

con rumor de adagio casi callado.

 

 

 

 

 

 



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