jose hugo rubio rivera

Que es la justicia (?) (De la manera más sincera para león Felipe

 

Una vez me dijeron hola, dos veces me dijeron adiós,

cuando dije te quiero, quise decir que no,

cuando dije que no, quise decir te quiero

y así fue pasando el tiempo y así fui pasando yo.


Viejo el tiempo se hizo, joven me hice yo,

viejos mis pelos se hicieron, nuevo mi corazón quedo.

En caminos de todos anduve yo, pero los caminos

y yo, dejemos de vernos cuando todo cambio.

Y después pasó que entré caminos y

tiempos viejos, a mí me moría llego,

aquel recuerdo de un viejo joven, que solo los tiempos recorrió.

Era aquel un viejo, que con todos se peleó:

Aquel que anduvo de romero,

sin ningún pueblo y sin nación.

sin abuelo que ganara una batalla.

¿Recuerdan payasos, poetas del infierno

, recuerdan a el loco viejo, del que les hablo yo?

El de la risa fina y de noble corazón.

¿Dioses, señores de gleba ya se les olvidó!!?

!Ha sí, ahora recuerdo! ¡Silencio de nuevo!
Es el mismo silencio. cuando aquel hombre canto.

¡Pues yo les haré recordar!
Hablo de aquel que grito:
¿!que es la justicia!? ¿!Qué es la justicia!? !basta de reíos ya no rían más!

De aquel que le respondían a carcajadas,

de aquel cantante de la vida y de la muerte.

Pues de la muerte regreso y de los infiernos se escapó

Si, del mismo, aquel semejante. al caballero andante (revolucionario)
de los manchegos de la mancha,
de aquel que con todos lucho.

Seguí es cierto, andando más por ventanas que por puertas,

pero esta vez mi ser trato de ser lo que no era yo,

decidí no reír, de tratar de elevar mi voz y

gritaos que se callen, que no sigan con la

mismas pantomimas de risas sin valor.

¿Entendéis ahora dioses de los dioses: creadores de cuentos
Gobernantes y Presidentes de
Pueblos, entendéis lo que este hombre pregunto?

El recuerdo de aquel hombre
¡a mi alma revivió! y sus dudas en mi corazón dejo pues,

ahora os pregunto yo: ¿qué es la justicia, en donde se quedo?

!Dejemos de vivir sin vida !¡Empecemos a luchar por conseguirla!

pueblos estancados en los mismos cuentos, es la hora de despertar de ellos.

¡Despertad a los dioses que siguen dormidos

y no duerma nadie! ¡nadie guarde silenció!, pidamos la palabra.
Nadie Reíos, nadie reíos, más.

 

 



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