Josué Nelson

Un poeta desesperado

 

Si un poema es desesperado

Es porque el fuego quema las venas del poeta

Venas que hierven al corazón enamorado

Cual emociones surcando al cuerpo como saetas

 

Porque más allá de la mente y la imaginación

Más allá de los sueños y los deseos

Son destellos de los nervios al corazón

Porque muere el poeta en la carne y en el espíritu

 

Y gotas de sangre y de pensamiento brotan

Matando al cuerpo y matando al alma

Y el poeta escribe desesperado y callado

Clama, calla y desaparece

Comentarios4

  • Alvaro Maestre

    Dímelo a mí, que cada palabra que escribo la siento en cada Poesía que hago.
    Pero, es también una excelente terapia;

    Reales letras,

    Alvaro

    • Josué Nelson

      Así es mi amigo, muchas gracias por pasar por aquí a leerme. Saludos!

    • crystaluz

      ayyy amigo , pero que precioso poema, aún para los que no somos poetas nos da de anillo al dedo! , desde que entré a este foro simplemente a diario vengo a desahogar mi alma!

      hermoso poema amigo,
      te lo robo

      taty

      • Josué Nelson

        Primero: muchísimas gracias por el comentario, segundo: cómo dices "para los que nos somos poetas", si acabo de pasar por tu rincón y he encontrado arte!! ah muchacha?, igualmente opino que este lugar es un sitio para desahogar nuestras penas jaja. Por cierto, no te robes el poema, te lo concedo jijiji

        Saluditos!

        • crystaluz

          JAJA, GRACIAS AMIGO, NO CREO QUE SON POEMAS LOS QUE ESCRIBO, SÓLO COMO TU DICES SENTIMIENTOS QUE UNO NO SE LOS DICE A CUALQUIERA PUES NO LO ENTENDIERA. GRACIAS POR TUS PALABRAS ME ALIENTAN A SEGUIR INTENTANDO

          Y GRACIAS, PUES ENTONCES ME LO LLEVE CON TU PERMISO JAJA
          UN ABRAZO
          TATY

        • Josué Nelson

        • Poemas de Camilo

          Compañero Josué. Compañero del alma, compañero.
          ¿Cómo describes al poeta
          en tan terrible desespero?
          Los destellos de un nervio fiero
          mandados al corazón...

          Me gustan las queridas
          tendidas en los lechos,
          sin chales en los pechos
          y flojo el cinturón,
          mostrando sus encantos
          sin orden el cabello,
          al aire el muslo bello...
          ¡Qué gozo, que ilusión!
          Esto pertenece a "La Desesperación"
          De José de Esprnceda...
          Ego sum



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