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ESTE DEVENIR EFÍMERO

 

¡ESTE DEVENIR EFÍMERO!

 

La fosa del ostracismo, donde me hallaba internado,

llegaste a abrirla mi amigo, en un gesto solidario;

igual lo dijo Tolstói, también fui resucitado:

¡Y del olvido, arribaste, a retirarme el sudario!

 

El paso por las antípodas, fue demasiado exigente,

al mismo sol me acerqué, buscando mi propio fuego;

y fui probado con creces, en el crisol más ardiente:

¡Después del tráfago amargo, por fin de nuevo aquí llego!

 

Sufrí el rechazo de todos, los que a mi sombra crecieron,

y en canicular desierto, se aprestaron a arrojarme;

un huerto bello brotó, justo allí donde me hirieron:

¡No les deparo ojeriza, llegué fue a reivindicarme!

 

Así como Miguel Ángel, al David dejó esculpido,

a mí también me tallaron, las mismas vicisitudes;

y ahora que estoy de vuelta, ya me encuentro resarcido:

¡Vengo a tenderte los brazos, y a que tú, hermano, me ayudes!

 

A todos nos es común, este devenir efímero,

 y en nuestra forma exterior, cuando menos lo pensamos...

se desgastan estos cuerpos, cual le sucede al polímero:

¡Entonces en un pispás, del mundo nos esfumamos!

 

Cuando sin ningún aviso, el dolor la puerta toca,

afloran tantos complejos, tornándonos casi humanos;

cada quien recursos busca, y hasta al creador invoca:

¡Porque de ahí en adelante, harán festín los gusanos!

 

No dilapidemos más, lo que en vida aquí sentimos,

la palabra con cariño, o el abrazo de ternura;

para qué esperar después, si a lo mejor nos morimos:

¡Y de nada sirven ayes, al pie de la sepultura!

 

JAIME IGNACIO JARAMILLO CORRALES

Condorandino



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