Jesus Benages

NADA

 Nada; azada perfecta y silenciosa, herramienta empuñada por la vida, cumpliendo su cometido y volviendo a su espacio preciso para ser de nuevo usada hasta las mil siegas que rompan su espalda en un seco segundo y se esfume sin nada que la diferencie a la siguiente azada.

 

Nada; un vacío impracticable soy que de nada sirvió a la vida, clavado en su piel insensible como una astilla del porvenir e impedir su idéntica cosecha.



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