Raiza N. Jiménez

UN DÍA CUALQUIERA


Me enamoré de ti un día cualquiera de una mañana de julio
Un día cualquiera no te vi más y el dolor cobró cuerpo en mi vida
Ayer, de nuevo apareciste para llenarme de júbilo
Hoy, ya sin reservas, mi alma ha dispuesto para ti la bienvenida.
Cómo me pides que me aleje, si con ello extingues mi existencia
Frágil y precaria presencia la mía que sin ti no tiene alborada
Amado mío, cómo no puedes ver que de ti sigo enamorada
No es mucho lo que te pido y no te pido nada, me basta con tu presencia.


Amada mía, mis intenciones son distintas a mis actos
Anhelo navegar en la barca de tu vida mas no hay mar
Mis cadenas anclan al sentimiento que sabe de tu amor
Mis pupilas deleitaron se con el paisaje de tu presencia
Tu bienvenida se ha vestido de luto sin alegrías
Sin embargo en la lejanía uniremos de nuevo la existencia
Tu amor es como la mano divina que me sostiene
Será el amanecer quien llene de luz nuestra triunfal unión
Néstor grany


Un día cualquiera,
libé dulce néctar de tu esencia,
las horas parecieron muchos días,
busqué en esas fondas tu presencia,
pero oí el triste esplín de melodías,
y en ese fino cielo adamantino,
del amor que un día me prodigaste,
en mi alma acongojada me dejaste,
la voz vetusta y fría del destino.
Andrés Romo



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