ANDRES PRIETO

ANOCHECE

Al caer el sol,

el frío de la noche

me atrapa en él

haciéndome profundamente suyo.  

 

Propagándose en mi interior,

congelando esa oscura soledad,

acompañando mi corazón.

Aconsejando mi mente

y guiándome a una ingenua felicidad.

 

Aun me pregunto

el cómo ese pequeño

punto de calor y amor,

no se desvanece como los demás;

y ese agradable frió nocturno

me acaricia el alma

dándome esa calma tan deseada.

 

Y tal como la luna

que alumbra mi caminar,

me ayuda siempre

a regresar a ese lugar

al que puedo llamar hogar.



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