huertero

Al compromiso vegetal.

Cuando el verano ya ardió

consumando sus rezagadas estrellas.

Allí donde afinan sus tonos

los grillos moteados de ajíes y

solo hallan el olvido de ser.  

 

Vengo de donde se pierde en

la anochecida, una parralera y

en ella sus enramadas de

voluptuosidad pariendo

racimos de papas del aire



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