LeanOzuna

Mar en Marte

Te entrego mi alma a cambio de tu compañía.

Cúrame las heridas que me provocó el tiempo taciturno en las noches a luz de luna.

Sólo pido que me acompañes a contracorriente en este río en el que sonrío si tú estás.

Camina conmigo, descalzos entre los témpanos de este frío infierno, de este cálido invierno.

Abrázame y no dejes de hacerlo.

Pon tu escudo sobre mí, para protegerme de mí mismo.

Y qué ironía que... existiendo el amor a primera vista se pueda observar el odio a ciegas sobre la gente.

Sólo buscaba perderme, hasta que me perdí en mi búsqueda.

Quemé mis sentimientos en la hoguera del destino, tan sólo para que me regales los tuyos.

Si no aceptabas, poco importaba ya.

Yo había cumplido mi parte.

Tal vez me encerré en la libertad de mirar tus ojos color café.

Ahora comprendo mi adicción a verte.

A inhalar tu aroma.

A sentir el tacto de tu presencia.

A degustar con mis boca el dulce sabor de pronunciar tu nombre.

A escuchar con claridad y atención cada palabra que invocas, y que se hace infinita en mi mente al acariciar mis oídos.

De esa manera tan impredecible te apoderas de mis sentidos.

Estás tan distante del resto.

Vives en tu mundo, en tu propio planeta.

Ahí es a donde quiero llegar.

Quiero llevar mis poemas a cuestas en la mochila de los sueños, para recitartelos cada vez que me lo pidas.

Y fabricar con ellos una cabaña donde pasar mi vida contigo, alejados del mundo.

Con la suela descalza que pisa el color de las rosas, recorreré los senderos de tu piel en braile.

Desde aquí se ve el universo.

Pero no se compara con el que miro en tus ojos.

Ya no me importa lo que he sentido, lo que he sufrido, lo que he vivido.

Sólo quiero zambullirme en el camino que me lleva hasta ti.

Hacia tu mar en Marte.



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