Eduardo A

Atrevimiento

Los chicos estaban desordenados y vacíos,

las tinieblas ensombrecían su entendimiento,

el caos secuestraba toda oportunidad,

la compasión, conmovida llamó a reunión.

 

Candela, tímida y frágil, irrumpió su firmamento,

densos nubarrones se agruparon amenazantes,

tronó el espacio. Aquellos, temblaron inexpertos,

pero la tenue luz, brillo vehemente y triunfal.

 

Las palabras parecían estrellas fulgurantes

de un claro sendero que invitaban a caminar.

Las oportunidades fueron el maná cotidiano

de aquella mudanza épica hacia el saber.

 

Desairados, los nubarrones, despejaron el cielo

la expectativa llenó todo de color y sonido

la burda ignorancia transmutó en distinción.

Desde entonces, esta luz, hace posible la libertad.



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