Alan J

Odisea

Dejaste tu espina clavada en mi corazón

y como si fuera semilla verdadera

germinó en él, fruto de tu espina

es este dolor que llevo dentro.

 

Cada día amanece y te extraño más

pero sé que fui yo quien te dejo ir,

y eso a menudo es difícil  de aceptar.

 

Hoy escribo este poema tan tuyo

 y mío como siempre

y lo escribo pensando en que tal vez sea el último.

lo maquillo de añoranzas y nostalgias.

te fuiste, partiste de mi lado, y a cada momento

 pido por tu bien.

 

Aún te quiero,

este corazón aún sigue enamorado de ti

tristemente y sin razón te espera

como si hubieras sembrado en él la esperanza de un retorno.

pero no volverás, porque hasta el último momento

en que nos vimos nuestra mente y corazón

no estuvieron de acuerdo.

 

Trato de olvidarte día a día

pero muchacha,

¿Qué me hiciste que no lo consigo?

 

¿Qué tenía esa, tu sonrisa,

 que no logro borrar de mis sueños?

En ellos concurres cada noche

como un fantasma que reclama la vida

como un espíritu que busca a su cuerpo.

 

Y cuando el sueño  termina

Y despierto de toda esa odisea

(que eres tú misma) intento buscarte

entre los escombros de mi alma

rescatarte de allí, salvarte,

 devolverte el amor que perdiste,

ese pedacito de amor que te hace falta.

 

Te seré franco: te extraño.



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