Isaac Amenemope

Estadía Sin Limites (de Regreso)

La calle se ha convertido en el camino,

Y casi todo lo que una vez creímos recuperar intacto

De nuestros más confiables sueños

 

Ya estuvo inmerso en sus brumas, en sus espejismos

En sus aullidos de perro desolado

En sus hojillas invernales, en sus tifones

 

Prisioneros como el precio de la seguridad

Cargados de polvo y papel.

 

No podíamos extrañar lo que nunca tuvimos

Y lo que virtualmente tenemos aunque no sea propio,

 

Representa muchísimo más de lo que hubiésemos

Podido esperar

Cuando éramos del todo niños.

 

Esas cosas     montañas, bosques y ríos de juguete,

Siempre fueron enormes,

 

Y aunque parezca que por el hecho de poder ahora

Aprehenderlas racionalmente, y abordarlas

A nuestro antojo

Se han vuelto conquistables,

 

Todavía son dueñas de nuestros miedos ancestrales,

 

Poseedoras del ojo abierto bajo la tiniebla

 

Del delicado lenguaje del viento en los follajes

 

Del encantador tintineo del agua que con las piedras

Confiesan la perennidad y el contratiempo estático de la fluidez…

 

Quien y que, ha conseguido mutilar la vivacidad y

el brillo dorado de aquel entonces

 

no será que ni siquiera tenemos en nosotros

la capacidad de recordarlo,

 

y por la misma razón pensamos que nada

extraordinario y deslumbrante se presentó ingenuo

ante nuestros ojos;

 

pues así como dormimos para la revelación

así mismo pasamos desapercibidos

ante lo majestuoso.

 

Existe una clase de tamaño

Que como la aparente desocupación del cielo

 

Se torna vacía e inconmensurablemente inapreciable;

 

Un gran visión despojada de particularidades

Que nos permite abarcar el Cosmos…

 

Y la Vida como un enjambre de excitadas mariposas,

Desanudando los detalles y salpicando el frio fosforo

Los tafetanes,

Juega a distraernos un segundo.

 

Que hay de complicado en aquella insistencia

Por desovillar esa trama sino el confundirnos

A la intrínseca latencia de nuestra Naturaleza…

 

Nada nos obliga a buscar lo que no nos llame

A escalar sobre nuestra propia carne,

A sacrificarnos por alcanzar algo por lo que igualmente

Somos parte.

 

Quedarse a distraer la recreación como un artista,

Y eso es verdad hacer     en nombre del Amor

Y de algunas otras cosas a las cuales

Al amar transforma,

Volviéndolas piel de la satisfacción

Y boca pronunciable de la dicha.

 

Quedarse a ver de cerca cómo es que se fabrica la miel,

Y sobre la base de ese conocimiento hacerse una casa

Dulce y temporal,

 

A la cual pueda Yo acudir libre

No importa si a comprar un sorbo

O una palabra salida de las colmenas del Amanecer…

 

  • Autor: Isaac Amenemope (Offline Offline)
  • Publicado: 26 de abril de 2016 a las 20:29
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Comentarios1

  • Santiago Podestá

    Muy bueno, me gustó en demasía..
    Te felicito!



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