Renata Jaramillo

Una carta sin destinatario

Ayer volví a recordarte, abrazados, haciéndonos cariño en las manos el uno al otro, nuestros dedos entrelazados como si nunca quisieran soltarse, nuestros ojos... nuestros ojos con la pupila dilatada por la droga que en ese momento nos consumía, pudo haber sido la droga de tus besos, o la droga de nuestro amor, pudo haber sido quizás esa sonrisa que emitían nuestros labios haciendo notar el nerviosismo que a pesar de todo el tiempo juntos seguía haciéndose presente, como si fuera la primera vez que de tu mano me tomaba, como si fuera la primera vez que tus labios besaba, no cariño, no era la primera vez sino la última y nosotros tan ajenos a ello disfrutamos del momento cómo si fuera uno mas, exacto uno mas que quedaría en el pasado, sin embargo, este tenía algo en particular, era el último, con este último encuentro daríamos por terminada nuestra historia, nuestro cuento o quizás nuestro relato, ¿por terminado? quien sabe quizás solo lo dejamos inconcluso, por que nuestra historia pudo haber llegado a su fin, pero nuestras miradas al cruzarse por mera casualidad dicen que todavía hay amor y que la distancia que hoy existe entre tu cuerpo y el mío solo lo alimenta, haciendo entonces que este no muera a la espera de que nuestros senderos vuelvan a juntarse en algún punto del largo, tedioso y por que no decir deslumbrante camino que es la vida.

Comentarios1

  • Paul Praus

    Muy linda forma de escribir, me encanta.



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