carlos obeso

Primero fue tu mirada

Primero fue tu mirada

después llegó lo demás.

Llegó tu sonrisa inmaculada.

Llegaron tu voz y tus palabras.

La sensualidad de tus hombros,

la curva de tu cintura,

el brillo de tu pelo corto,

tu inagotable ternura.

 

La noche siguió y llegaron los susurros

las caricias y los besos.

El fuego de tus muslos

y el sabor de tus pechos.

Esos muslos que quemaban

al apretarlos contra mi cuerpo.

Esos pechos de algodón de azúcar

que se adivinaban dulces bajo tu blusa.

 

Llegó la despedida

y el vacío de no tenerte.

El doloroso pasar de los días,

la necesidad de volver a verte.

Soñar con dormir abrazado a tu espalda.

Soñar con la certeza de quererte ...

Primero fue tu mirada

después amarte para siempre



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