Araceli Vellber

Tu piel.

 

Cuando se erizó tu piel

no fueron mis labios, tampoco mis manos

fue aquel viento de invierno,

el frio, mantiene el sabor del silencio,

conserva al pobre y al muerto,

hasta la primavera que cuando todo crece,

yo, sin embargo, sigo helado,

como animal que soy de sangre fría, permanezco invernando,

esperando tus labios.

Cuando cambio de color tu piel,

fue la Luna, ella salía, tú te escondías,

tú, salías y ella te perseguía,

como los niños en el patio del colegio,

solo que ahora el patio se ha convertido en un mundo de sueños.

Cuando tu piel se apoderó del mundo,

yo me compré un plano,

para descifrar aquellos callejones olvidados,

donde escondíamos los abrazos,

donde soñábamos que algún día seríamos mayores,

pero no tanto.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.