Fernanda Larrazabal Leche

Nos ofrezco un día

Tiemblas y te tumbas en la cama, 

cobijada por unos brazos ajenos

ante un despojo de miedos, y hay

certezas personales que apaciguan

la lenta tortura, son regazo de 

esperanza e inquebrantables luchas

entre mis demonios internos y la

mezcla de los nuestros.

 

Proyectada fuera de la especulación,

nos ofrezco un día con sus lunas 

restantes, tumultos de sabores entre 

el vientre y los fluidos, el sonido a

caricias que irrumpen las dudas,

cuando éstas meceren ser 

desandadas.

 

No hay más que tragarse enteros,

suculentos y extasiados festines sin

presagios, mientras las sábanas 

cubren apenas ambas murallas y 

nuestras rosas. 



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