francisco de nerval

AMO LOS CORDONES DE MIS ZAPATOS

Nunca he amado a nadie

como a los cordones de mis zapatos.

Parece extraño o extravagante:

Imagínese ir por ahí diciendo

que amo más que a nada

a los cordones de mis zapatos.

Otros aman personas de esas

que sirven para besar

y a quienes escriben poemas

de besos y abrazos y cuentos

para luego desamarlas

con reproches y lágrimas, 

maltratando sus nombres

con frases iracundas.

Yo no tengo problemas

con los cordones de mis zapatos

rojos de doble lazo, 

a quienes ato con extremado cariño

mientras los miro enamorado,

orgulloso de que gracias a ellos

mantenga los pies en la tierra. 

Y pueden pensar lo que quieran:

si estoy loco o si soy un fetichista.

Pero recuerden que sobre el amor

no hay nada escrito

y que lo que piense la gente

a los cordones de mis zapatos y a mí

nada nos importa. 

 

 

 

 

 

Comentarios1

  • gaston campano

    El amor de los cordones
    llega hasta que uno cae
    siempre anda a tropezones
    cuando sueltos los trae.

    Un par de negros lazos
    en los zapatos relucientes
    aunque no venga al caso
    al cerse se queda sin dientes.



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