Adolfo Lisabesky

Siesta aplazada

Hoy que por mi sien

solo pasean hormigas con migas de pan,

cáscaras llenas de pasado

y residuos rescatados de un cuadro

                                del Bosco.  

 

Quiero recordarte tumbada,

cerca de mi corazón,

lejos de mi vida,

riendo como si mañana prohibieran la risa,

amando, como si en el instante siguiente

un ejército de voraces burócratas

requisaran todas las almas.

 

Mirándome, con ternura,

como mira el lince a su última

oportunidad de eternizarse.  

Ni tu mano, ni tu boca,

ni tu lengua, eso fue ayer,

              y hoy no es ayer.

Hoy es el mañana mas desesperante,

                    el taciturno abrazo,

la cólera deshilachada, atenuada, disipada.

 

En almería los vientos,

quitan y ponen alcaldes.

En almería el mar no se ve

desde una plaza de toros deshabitada.  

A veces me subo sobre mi ego,

y veo la Alcazaba, la Chanca,

el puerto de levante,

los últimos atardeceres de una europa,

que empieza y termina en Panamá




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