Elena Mateos

Que vuelvan.

Hace tiempo que cuerpo y mente no son aquel océano en calma que añoro.
En mi pecho siento el romper de las olas enfurecidas embestir con fuerza.
La tempestad oculta el cielo, despejado tiempo atrás, que dejaba contemplar las bellas puestas de sol.
Y aquel susurrar del viento tan relajante se torna huracán para arrasar todo a su paso.
Echo de menos el tranquilizador canto de los pájaros que hoy no anidan en mi cabeza.
Se han ido. Ahora vuelan lejos de este paisaje oscurecido.
Quizás estén revoloteando en alguna otra mente más despejada.
Una en la que hacer de nuevo sus nidos en árboles frondosos donde cobijarse.
Ojalá vuelvan algún día, como las oscuras golondrinas del poema de Becquer, pero todas esta vez.
Que vuelvan y pueda oír su gorjeo acercándose a la vez que las negras nubes se disipan en la dirección opuesta.
Que vuelvan y en los árboles florezcan nidos con pétalos de pluma y aroma de trinos.
Que vuelvan y con ellos el crepúsculo que precede a la cálida bola de fuego.
Que vuelvan y traigan consigo la calma que una vez fue y perdure y siempre lo sea.

 

"Mis reflexiones de sofá"



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