Alexander Cambero

Trono


Dios invirtió lo mejor de su ingenio para crear una preciosura digna de las cortes celestiales. Sacó de las profundidades los minerales para hacer de ti: La diadema más preciosa en medio de sus múltiples tesoros. Tu rostro es la magia de los acantilados níveos; mientras nos adentramos en las profundidades de tus bondades incomparables, vamos acariciándote en los deseos. Tus ojos son centellas que electrizan desde la atalaya de los luceros, tienen el secreto encanto de seducir hasta hacernos perder la voluntad. Son hijos del hechizo que escribe en las páginas del amor. Y es en ese momento cuando te conviertes en la eterna diosa que subyuga. El tiempo se dibuja en tu magnifico cuerpo que anhelo, recorrerlo es viajar por planicies formidables en donde vuela la imaginación. Son kilómetros que se asoman como el contemplarte en cada mirada de la flor; ramillete de delicias que enamoran hasta llenarme de ti. Cada noche te dibujas en la luna, te haces el universo entero con sus constelaciones doradas. Cada segundo exprimido en el pensamiento es el bordearte en la memoria, llenarme de tu aroma cuando enseñorea los rayos espectrales. Es allí, entre las sabanas, cuando te dibujas en mi pecho. Ruedan las ansias del amor; desfilas entre las enredaderas que van dirigiéndose hasta tu trono. Tu belleza te hace única, jamás existió ninfa con ese cuerpo de arcoíris, sobre el lienzo perpendicular del templo del Nilo. Hembra majestuosa dueña de mi amor, tesoro de maravillas lléname del mundo de tus caricias. ¡Dibújame en mi alma, para llevar por siempre al tesoro en mis entrañas… ¡


Percibo desde lejanos parajes, de tristes vientos, lleno de soledades, el espíritu de divinidades habitabas en las fuentes de lo eterno, de bosques enmarañados de amor, de montañas llenas de dolor y efluvios corriendo sobre ríos de impuras pasiones, arrastrando todas las penas de un mutilado corazón de oro.
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Visita el alma del soñador hasta el universo perdido donde anheladas ninfas aparecen bajo la forma de jóvenes mujeres; las dríadas hermosas, sílfides gloriosas, náyades de cuerpos preciosos, y nereidas de espectaculares bondades, donde la belleza es la eterna Diosa, que hacen reinar el sensualismo de los versos hacia un mundo fantástico plagado de ninfas y diosas que se desnudan despojándose de sus mantos, en medio de paisajes luminosos para ser cortejadas por el hombre amado.
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Y a lo lejos la Medusa piedra, antes hembra majestuosa, entristecida mirando conmovida, que se apago la luna, y quedóse la noche oscura, sin estrellas, sin alegres luceros, sin sus besos,
sin mas consuelo que sus lágrimas congeladas de locura por el cielo que jugo con sus caricias y la enterró viva por siempre en sus entrañas.
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Gracias por invitarme a participar en su poema fusionado en magistral recorrido por la fantasía que provoca la llama del amor. Y como siempre felicitaciones por compartir su deliciosa prosa.-Raquelinamor


Muchas gracias mi querida Raquel



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