carlos obeso

Mañanas de Domingo

No. Que no entre la luz.

Que nunca termine este cuento

donde tu eres nube y yo soy viento.

Conmigo te llevo sin rumbo concreto

sin hacer caso al grito del tiempo

que irrumpe en nuestro lecho

para sacarnos del sueño

en el que estamos inmersos.

 

No. Que no entre la luz.

Que no se rompa este momento.

No puedo verte pero te siento.

Siento el calor de tu cuerpo

la sutíl caricia de tu aliento

buscando cobijo en mi pecho

convirtiendo este sueño

en el sueño perfecto



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