Raiza N. Jiménez

Destellos.-



 

Destellos incoloros de un cielo oscuro, hicieron el milagro
de mi visión celestial en la mundanidad que me aposenta.
He visto y he sentido el llamado a enmendar esta vida mía.
Todo el misterio de la juventud se me fue de las manos..

Nada ocurre antes o después de que seas, dicen los sabios …
Creo que la mayor sabiduría la traes contigo al tiempo de
de llorar y, es cuando naces, sólo por el choque de la energía
que inunda la materia vivificada que el primer aliento te trae.

¡Son los relatos de tus dos mundos: el de ayer y el de hoy!

¡Ay, mi Señor, Señor mío!
Nadie sabe lo que es la historia hasta que llega la muere.
Y se dice que: veremos el más acá desde el umbral del Paraíso.
Tantos son los mitos que encausan la vida y la muerte, que no
no es posible negar esta creación fútil de la mente, si respiras.

Y caímos desde las esferas inalcanzables para ser TIERRA.
Todos hablan mientras se desviven por hacerse cenizas.
La permanencia es otra de las ilusiones tan sólo superada
por la cronología que hacen los históricos de los dormidos.

¿Y qué es la vida y el morir?
Se vive para entender lo que nos es dado para experimentar.
Nunca hemos sabido el porqué, inhalo e inhalo para exhalar.
Manca condena tiene el humano que no usa los dos pies.
La quietud necesaria, no es posible alcanzarla, ya que inhalas.

A destellos se nos van los tiempos con los dragones de pie.
Mitos y leyendas trocadas en reales fantasías, hacen milagros.
De alguna parte penden los hilos, no de las nubes y tampoco
del aire.que fluye con el tiempos y con la memoria inacabada.

!Y estamos y sentimos que somos, luchando para seguir en la duda!

¡Devorar el tiempo para que nos sostenga en la ilusión de ser es
la mayor faena del espíritu en sus andanzas insondables!

Raiza N. Jiménez/ 02/04/2016



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