Luis Burgos de León

Pobre perro.

Pobre perro campestre,

que vive tras la verja

en la caseta de madera,

que cree vivir libremente.

 

Hace años que dejó de sentir

las cadenas, el collar

que le roban la libertad

y no le dejan vivir.

 

A través de la reja metálica

admira el infinito campo.

Le hace sentir liberado,

pero solo lo roza su pata

 

Junto a la cancela,

repta hasta el horizonte

como reptil enorme,

la eterna carretera.

 

Por ella, surcando los campos,

ve el perro su fortaleza atacada

por monstruo a los que ladra

hasta que marchan asustados.

 

Pobre engreído chucho.

No llega a pensar que los gigantes

no huyen por su ladrido insignificante,

pasan ignorando al olvidado tuso.

 

Él se cree lobo temido,

que posee el mundo.

¡Ay! Pobre de tí iluso,

andas de ilusiones bebido.

 

Tú no eres y serás nada.

nada más que un perro

ni temido, ni fuerte, ni eterno,

no eres más que una alimaña olvidada.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.