Ro Vercelli

EL OCASO DE MI VIDA.



Llegas con tus colores en la desazón,
con el aire fresco y el silencio que añoraba,
con el arte del sentir, de introducir tu metáfora
en mis líneas y el recuerdo del día en que nací.
.
Haces a un lado el agobio, dejando alojarse en mí
una agradable especie de ansiedad, la nostalgia,
la tristeza, la dulce sensación de bienestar que me
produce tu aroma y tu aparente quietud.
.
Inmóvil, esperaba tu llegada. Te sentía venir
cuando las primeras hojas formaban rizos
delante de mis ojos y mi cabello alborotado
seguía la dirección de tu capricho envanecido.
.
Te instalas y me otorgas la esperanza y el desasosiego,
el estado febril de la introspección, de la despersonalización
que me apartan de la superficie, que, astuta, y con engaños
me regala brillos y maniquíes que encandilan mi mirada
y me distraen, tapando la visión del abismo que
se arrodilla ante mí.
.
No quiero que te vayas. Envuélveme en tu eternidad
y no dejes que el astro, con sus rayos incipientes
caliente mis pensamientos. Congela el tiempo en
mi memoria y llévate los blancos y negros. Regálame
los grises, que los matices bañen mis sueños,
porque todo mi ser está ávido de arder en el
fuego azul de tus noches frías.
.
.
© Rosario Vercelli Scharff.



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