carlos obeso

Labrador

La noche llegó

cubriéndolo todo con su manto.

Yo, como un niño asustado

busqué refugio entre tus brazos.

Sentí tu calor

y la ternura de tus labios.

Sentí tu voz 

dibujando en mi palabras de amor.

Entonces lo supe, lo vi todo claro.

Era el momento de cambiar.

Dejaría de ser un nómada errante,

un solitario vagabundo,

para convertirme en labrador

echando raíces 

en la tierra más bonita del mundo...

tu cuerpo

Cultivaría caricias

y dejaría pasar el tiempo;

cosecharía sosiego

y tiraría las prisas

al montón de los despojos.

Así, viviendo contigo

pasaría las noches

mirando las estrellas de tus ojos

buscando una fugaz

que me conceda el deseo

de amarte siempre.



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