Raiza N. Jiménez

Mi Alma Loca (Una confesión Maleva).-




¿Es que acaso los humanos no llevan a cuesta su locura?
Heme acá sumida en los tangos y sus devaneos jugando al amor y al dolor sin diferenciación. Una que otra y, más de una lágrima, se escapa de mi pecho deslizándose de mis ojos a mis labios como destino final o quizás para encontrar su destino, más no su extinción… Son perlas salinas que siguen al ritmo vocal de Gardel, para hacerme la vida un cuadrito ya que me pinta en mi esencia más natural, donde la nostalgia me arropa sin piedad. Y todo hasta el desgarro de mis más íntimos recuerdos y evocaciones maternales en sus amores ilusorios devenidos al son los tangos vespertinos…Llega hasta mi el eco de ese tango llamado “Alma de Loca” a restregarme en sus acordes y sus letras, el dolor que mi alma refleja, no por capricho, pero sí, por coincidencia; son estos unos versos bien aprendidos y grabados en contenido y sentido, para siempre, en mi existencia.
“..Quién creyera, milonguera, vos que siempre te reíste,
y que siempre te burlaste de la pena y del dolor,
ibas a mostrar la hilacha poniéndote seria y triste
ante una pobre muñeca modestita, y sin valor.
Yo te guardaré el secreto, no te aflijas, milonguita,
por mí nunca sabrá nadie que has dejado de reír,
y no vuelvas a mirar a la pobre muñequita
que te recuerda una vida que ya no puedes vivir.”
!Es que la vida te enseña a posar para la foto y tienes que sonreír!
Cómo no recordar que fueron los tangos, mis primeros nutrientes, cuando asomé a la vida. Estos vinieron del Sur, taciturno y voraz, con su prosa melancólica y triste, más triste que mi propia vida infantil. Por ellos, por mí, por todos, aún estoy sumida en el dolor, dolor que ha sido mi fiel compañero desde que recuerdo haberme encontrado pensando en serio. Las cuatro estaciones han pasado por esta grisácea vida mía, sin gloria, pero con mucha pena. Ni las más florecidas primaveras han logrado arrancarme el sabor amargo de la tristeza con la que siempre he coqueteado.
!Ante una vida que canta con lágrimas en los ojos, sólo corresponde seguir la ruta indicada!
Sé, lo sé, que lo hago, me sonrío, que es cómo decir, invento que río. Hago, o creo hacer que mi risa, sea un motivo que exalta alegrías y lo logro a ratos. A veces, lo intento con juegos de palabras, para desentenderme de la penumbra que abraza mi compungido y desconsolado corazón. Sólo por momentos, consigo distender mi contracción facial, esa que me delata, sin disimulos, muy a pesar de mis afinados intentos. Todos los sentimientos se transparentan en mi piel con profundas cicatrices y sus señaladas arrugas.Nada en mi permanece oculto porque vivo frente a un telón levantado, actuando la obra maestra que es mi Vida.
!Sólo la conciencia puede hacerse cargo de tus lágrimas aprendidas, MUJER!
Esos guiños tensos no me animan a soltar la bandera del deber ser. A veces, quisiera dejar que el mundo caiga maltrecho a mis pies, para ver si así puedo encontrar alivio al tango que he hecho de esta presencia terrenal femenina. Cada día, repudio más a esta razón, a mi sentir y a este penar. Esta fantasmagórica figura que camina a mi lado y que a tiempos desconozco, ya no sé si es mi sombra o soy yo la que estoy soñando y me veo en este tragicómico convite, sin salida y con las puertas de par en par.
!Por eso dicen que la mas grande de las prisiones en un alma presa de sí misma!
Alguien, no sé qué Dios fue ese, me comunicó algo indescifrable o quizás no era indescifrable y ya venía decodificado pero no lo entendí.Lo que sí me queda claro es que me debe haber dicho al oído que yo era fuerte, hecha para las batallas !Ah, malaya! qué suerte para esta alma que morirá como ha vivido, sumida en una moribunda tristeza. O tal vez, me decida leer la letra pequeña de los margenes,palabra por palabra, para descifrar cómo sacó a pasear la gitana que llevo dentro. A lo mejor es sencillo y sólo debo y romper las cadenas del deber para aliviar la condena que me ha llevado presa de la RAZÖN en esta frágil existencia que me ha tocado en suerte.
!Decretar una muerte secreta del presidio, ya es en sí, un nuevo tango!
Cuando se me ha ocurrido caminar buscando la fuerza, el sentimiento y el valor y el furor, para sacar a pasear, este rencor que se posesiona de mí, me sostengo en la esperanza. Tal situación me acongoja, hasta sentir que es la muerte la menos cruel solución al dilema de vivir en las olas de la infelicidad, pero también me cuestiono ante la idea de salir a navegar al desnudo, negando la fragilidad y delicadeza con la que me dotó la naturaleza, para disfrazar mi eterna desgracia en este mundo de desaforados, de corta memoria y extensa maldad.¿ Será mi trabajo buscar en el rosal muerto las rosas vivas y fragantes? Es posible, pero aún no lo confirmo.
!Hacer como la flor de Loto me ha tocado para evitar la hecatombe!
Y sigo como si estuviera viva, escuchando mis tangos que son el reflejo de mi atormentada niña… y así sigo y sigo, hasta agotar el mar de salinidades que llevo conmigo… Hasta que una estruendosa carcajada se me sale, sin querer, es esa que viene a recordarme aquella vieja ópera Pagliacci, que cantaba ese famoso tenor: Enrico Caruso, otro loco, que sigo amando más que a mi misma…
!Porque el amor es pasión y locura, yo loca por el tango y, por designación maternal, me hago cargo de mi amor y lo coloco donde me place!
! Acepto con cordialidad la cuota de locura que me toca!


Tango que me arrastras al pasado, terciopelo de mis ayeres,
sin temor a equivocarme, sé que me vas a provocar el llanto,
tiempos caídos de mis mocedades, arrabales tan queridos,
te empeñas a volcarme cuesta abajo en la ilusión y el dolor,
si sabes que allá quedo tendida mi pena por aquel grande amor,
plenas ansias y arrebatados suspiros, distancias y fragancias,
así me llevas con tus coplas llenas de esperanza y de traición,
donde en tu letra dice “…y vivieron muy felices”, donde dime tú,
vieja canción, no trates de embaucarme que viejo también soy,
déjame mejor tararearte y no buscar en tus letras… mi salvación.
*
Quiero que sepas mi dolor, escucha lo que sufro por ese amor.
*
Hoy que salí a nuestro jardín,
el rosal preguntó por ti,
ocultando la pena de mi corazón,
le respondí que no te vi.
*
¡Mira y huele mis bellas rosas!
las germiné para tu amada,
para que su faz de tez calmada,
las goce y se le alegre el alma.
*
Ella es mi calma, es ella mi dueña,
mi existencia y mi esencia sueñan,
cada día por su candor y cuidados,
¡llámala!, dile que la extraño.
*
Querido rosedal del mío jardín,
la verdad te voy a decir,
ella partió ayer y no va a volver aquí,
en soledad hemos quedado.
*
No te culpo si morir quieres,
pues lo mismo también deseo.
*
Querido rosal maltrecho,
quisiera abrazarte llorando,
tus espinas clavadas al pecho,
y tu aroma a mi vida matando.
*
Andrés Romo


Buenos días Andrés Romo....
Me quedé extasiada con tu poema...recordé tanto otros tangos...
El rosal...Al pie de una altar florido me hiciste tu un juramento....
Gracias por tanto...
Un saludo.
Raiza



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