Alejandro Reyes

La mujer que amo

La mujer que amo es un pedazo de cielo en mis manos,
un rayo caliente de sol que abriga mi alma dormida...
La mujer que amo es un minuto de paz
en medio de esta sangrienta guerra que es mi vida,
es la lluvia mojando el suelo de un campo cultivado...

La mujer que amo es capaz de secar mis lágrimas con su sonrisa
y a la vez es capaz de provocarme el mayor de los llantos
sólo con decirme que me ama en el momento que más la necesito...
La mujer que amo es el ser que comprende más allá de la mirada,
más allá de lo físico y lo elemental...

Ella sabe dibujar esperanzas, mañanas fascinantes,
viajes estelares y encuentros sublimes
con solo cerrar sus ojos, dejarse llevar y llevarme con ella...
Ella provoca que mi alma se eleve por los cielos
y encuentre la suya en una nube esperando por mi,
con su hermosa juventud y sus manos abiertas para recibir las mías...

Ella conoce mis temores, mis deseos, mis miedos...
ella sabe cuando siento pena, dolor, angustia y cuando estoy feliz...
La mujer que amo me sacó del letargo, me mostró que en la Tierra
hay ángeles sin alas que caminan a nuestro lado,
que velan por nosotros de una manera especial...
que aunque no podamos distinguirlos o verlos,
ellos están siempre cuidando de nosotros...

Ella es ese ser tan especial que puso Dios en mi camino...
La mujer que amo es perfecta a mis ojos todavía
aunque ella no lo vea pero está tan concreta en mi corazón
que sin verla la puedo ver, que sin tocarla la siento junto a mi,
que sin besarla la beso, sin poder hacerle el amor la siento dentro de mi...

Yo sé que esta mujer a la que amo tanto es tan especial
que un día tal vez la pierda, que sin haberme pertenecido nunca,
se aleje de mi lado... pero estoy tan feliz de amarla
que solo me importa darle gracias a Dios por haberme permitido
encontrarla, conocerla, disfrutarla y sobre todo respetarla...

Amor, si tan solo pudiera abrirme el pecho y darte todo mi corazón...
si tan solo pudieras ver que en él late furioso mi amor por ti...
si tan sólo pudiera regalarte ese soñado amanecer,
despertar contigo envueltos en ese  manto de ternura
que brotaría de nuestras almas... sería la persona más feliz del universo...


Amor mío, seguiré soñando con ese día...
seguiré pidiéndole a Dios por un momento a tu lado,
por una caricia de tus manos, por un beso de tus labios...
Y si Dios no puede concederme ese deseo,
seguiré deseándote en el silencio de mi alma,
seguiré dibujando tu rostro en mi almohada como cada noche

Encontraré la forma en que algún día de esta corta vida
se unan tus ganas y las mías en un abrazo tan dulce,
tan apretado que lo triste y lo temido habrán desaparecido
para dar paso a la mayor felicidad de mi vida... Poder amarte

Comentarios1

  • Soy Azul

    Es hermoso y me suena muy, muy familiar, tal vez lo has publicado antes. Saludos



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