VICTOR BUSTOS SOLA

¡¡¡ PUES...YA PASÓ !!!

El cristal
del ventanal,
reflejaba su
bello rostro,

exquisito perfume
de mujer sensual
destilaba su piel,
y qué bien me llegaba,

cuanta ternura
Dios mío,
yo estaba
embelesado,

no sabía
si era lunes,
o quizás
domingo,

las campanas
de la Iglesia vecina,
preludiaban
un requiebro,

eran un torbellino
mis adentros,
plenos de pasión
y encendido fuego,

fue un instante,
y me decidí,
me acerqué galante,
mas con timidez,

le pregunté
si era de aquí,
me respondió
que no,

que estaba
de paso,
mientras de soslayo,
oteaba su reloj,

qué fantástico
es comprobar,
que existe
una mujer así,

delicada
en su vestir,
con gestos refinados,
y voz celestial,

y no me quedé ahí,
arriesgué un poema,
y susurrando,
lo dije en su oído,

creo que logré
excitarla,
lo sentí en
su respiración,

por momentos
viví en el cielo,
tal vez un premio,
al amor,

lo demás,
qué triste
es saberlo,
pues ya pasó.

Víctor Bustos Solavagione



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