Zoraya Rodríguez (Águila de Luz)

**~Ensayo Cultural~**

Me parece que has llegado de los Estados Unidos. Acá todo igual, sé que dejaste por allá enamorados y que rompiste el corazón de unos cuantos. Vamos a hablar de la cultura que una vez dejaste por embarcarte a un nuevo mundo. Aquí, en la esquina, se pueden comprar unas frituritas deliciosas, yá sabes, como bacalaito, alcapurria, hay también piononos, y pastelillos. Mi Puerto Rico sigue igual, “nacen para consumir y mueren dejando todo”. Yo creo que el viernes darán una fiesta en honor a Don Roberto Clemente Walker, en la plaza, en el pueblo de Carolina. Vé, para que conozcas la diferencia en ser americano, serlo en realidad y en querer ser americano si en tus zapatos llevas camino recorrido de tus raíces. Mira, cuenta la historia, que para la depresión económica existía desganas de trabajar, no había empleos, creció la inflación y aumentó la crisis económica por la recesión, de desempleos y quiebras. Luego llegó la época más rica la época del oro donde todos o la mayoría se hizo rico. “Rico es el que tiene a Dios en su corazón, decía una vieja”. Y para allá, para el 1940 y 1950, existían familias que comenzaron a hacer éxodo, a emigrar para los Estados Unidos en busca de mejor calidad de vida. Cómo vas a dejar un país conocido por otro por conocer, ah, como dice el refrán. “Más acecha el que más rápido corra”. No estamos para dejar atrás vivencias y experiencias que nos perseguirán toda la vida si hoy aprendemos a vivir bien, todo como un hacendado. No digas que al irte dejaste tus lágrimas aquí, no, si ya regresaste, con dinero, con la ciudadanía americana y para colmo yá te vas otra vez. Pero, chica, tus raíces son como huella intacta en la piel, como un reloj de dicta la hora, como brújula que indica un camino, como un desierto donde la cantimplora no da abasto, pero, sí, hay vecinos que te dan la mano cuando menos la necesite, existe amor y calidad de vida, con tradiciones que no se borran de tu cabeza, como una Navidad con lechón, arroz con gandules y cuajito y guineo. Cómo me dices que es por el dinero, vete a trabajar, que aquí hay sitio y de sobra. Te vas para herir tu nombre, tu origen y nacionalidad, y natalidad. Aquí te dieron todo para vivir tus padres, y ahora, tú, te vas así como un alma en pena. En busca de macho es por eso que te vas. Te gustan los americanos, el olor a dinero y a la vida feliz. No quieres doblar el lomo, no deseas ser conejillo de indias, no quieres salir por tu propio mérito, tienes que estar recostada de la vida de otro, vividora eso es lo que eres. “Aquí el que lucha lo tiene todo y el que no, pues lo ayudamos, claro que sí”. Mi Puerto Rico no se deja y mucho menos se puede olvidar tan fácil.

 

Me dices que los americanos se rascan con sus propias uñas, son inteligentes y que desean el progreso. ¿Qué es eso?, si de allá no mandan na pa acá, aquí todos tenemos que trabajar planchando, cocinando, lavando los platos. “No hay más vida que el mismo sol que camina por los cielos”. Existe tu voz que enciende la madrugada con tu canto, por arruyar en tus brazos un hijo y saber que es tu más grande tesoro, como dejar a Puerto Rico si es el orgullo de tu corazón, de tu sentimiento y de la razón de vivir, tu cultura dice lo que eres, chica. No se olvida la plena y la bomba, ni un buen danzón, que olvides en tu vida. “La cultura es símbolo en la raíz como la mancha de plátano en tu corazón”. No dejes de observar en tu interior donde se halla la más pura verdad, donde todo comienza y todo termina, como un punto de partida y un punto final. No desorientes el camino con marcharte lejos de aquí, si en el mundo estás es porque Puerto Rico te necesita. ¿Cómo dices, que es el sueño americano?, no, no, no, el sueño es dormir eso es “vivir de apariencias”. Que tu interés no recorra por mal camino y te deje con una mano por delante y otra por detrás, que no somos “robots” o mecánicos que siguen un orden a seguir. Somos naturalmente culturales, todo lo que hacemos es vivir inconscientemente en la vida dejando que nuestra cultura sea principal en cada paso que se de. ¿Llorar amiga?, después que te vayas creo que no habrá regreso hacia un nuevo comienzo. Por donde se pasea el más vil destino dejando su execración a su paso. No te vayas de tu pueblo, no los abandones a su suerte, quédate y aprende a luchar. Porque la vida es una como la luna y el sol. Si en cada libro esta escrita nuestro cultura, nuestras costumbres y tradiciones, pues en cada abrir y cerrar de ojos estara la vida. Una vida como los lagos, los ríos, la playa, el monte, la pradera y el llano. ¿Cuál, es la verdad aquí, si el destino es cruel contigo es porque tú lo dejaste que fuera cruel. ¿Cómo es la realidad aquí, “si la maldad acecha pues, correré”. Las trampas en la vida son sólo atemorizar o espantos que la vida misma deja escapar la vida por salvarla. No pienses en el pasado, eso ya esta recorrido, piensa en el presente, porque será objeto de lo que vivas en el futuro. No te inmiscuyas en casos que no vienen al caso, sé tu misma y sin dejar que tu dialecto no te permita avanzar, allá nos marginan como símbolos de suma y resta. Que no se atrevan a decir que tú para ellos eres dinero y exclusivo. Que la mujer nada más, no vino para estar apretada en una cama con un hombre. No creas bien o mal que la mujer siempre es, “mujer precavida vale por dos”, como dice el refrán. Ten orgullo siempre, porque te da dignidad, virtud e integridad. No sueltes prenda a nadie, que tus secretos sean tuyos y no de alguien más. Pués sí, la cultura es aquella que se lleva por dentro como la música, es aquello que aprendiste de niña, que te enseñaron cuando creciste y te criaron, son aquellas cosas por las cuales no puedes de dejar cambiar, como tu propia identidad, tú sabes. Vé, vuela, sigue aumentando en crecimiento, pero, recuerda que cada cosa que hagas se marcará en tu vida, como la huella más indeleble que no se puede quitar, como la mancha en tu camisa que ni cloro las podrías borrar o como la misma mancha de plátano que llevas por ser puertorriqueña de pura cepa y nada más. No seas cobarde, no desestimes a tu natalidad está en tí, como un paisaje de la misma calle de San Juan. Como un suburbio será tu nueva dirección, tu nuevo rumbo y destino, si te vas otra vez, acuérdate de mis palabras. Llorarás y querrás regresar, otra vez, a casa, a tu Puerto Rico, que ni escondiéndolo lo podrás ocultar, como tu misma sangre en las venas lo llevarás por siempre.

 

Y qué me dices las aventuras amorosas. Sé que te has enamorado por ahí. Que te aprisionaron el corazón, y que después de entregar vida, cuerpo y alma te dejaron “vestida y alborotada”. Como que te dió un mal vivir, ahaaaa, no seas cínica que después de quitarte el velo por detrás de la iglesia se fue tu dignidad al suelo. Levántate, escúchame, y grita a los cuatro vientos de la tierra, que no eres indigna, que sí, amaste con el corazón maltrecho, con dolor pariste, y que amas a tu criatura con todo el amor de este mundo. No seas más orgullosa, guarda tu orgullo para cuando lo necesites. Aprende de aquél crucificado en la cruz, que dejó vida, cuerpo y alma en una cruz con tan sólo amar a su prójimo. Y así, mismo dejaste corazón, cuerpo y alma, pero, en una cama donde amaste a toda plenitud. Arráncate de tí misma la presencia esa amorosa, sigue amando que para eso vino el Señor a enseñar cómo amar. Olvida toda vida amorosa, recuérdala en tu interior que no te siga como fantasma muerto detrás de tí.

 

Fatiga ese corazón esta noche habrá plena y bomba, cerca de la plaza del mercado, la fiesta se hace en conmemoración a don Roberto Clemente Walker, el pelotero más destacado de la historia. Baila sí, nuestra cultura y tradición, que nuestros ancestros nos lo dejó como preámbulo que cruza por nuestros rincones más secretos. Sí, baila, mueve esos pies a la danza de bomba y plena. Y nunca la olvides. Que no somos como dos pájaros flotando en medio del mar, no, no, no, somos como dos aves volando por los cielos en tierra firme. Como dos luceros en medio de la noche oscura, que cruzan los caminos dejando atrás desavenencias, roturas del mal ojo y envidias a todo precio y dando toda luz. Dejando atrás, en el suelo todo lo malo y volar como lo hace un ave que volando alcanzamos el destino bueno. Sólo, recuerda tu cultura, es tu carta de presentación, para cuando te vayas de este mundo de los vivos dejes un legado universal a tus descendientes. No camines con los ojos cerrados, que no eres ciega, sino con los ojos muy abiertos, cruzando caminos hasta llegar y obtener la meta que desees, pero, en tu terruño, como hoja seca en otoño que viaja por los aires hasta llegar a tierra fértil donde creció, se hizo madura y bajo de un árbol, donde fue dichosa como la flor natural. No dejes de vivir, de enaltecer la vida, como un gran torrente de lluvia que vá mojando a su paso todo resequedad y suciedad. Barre el suelo con tu ira de mujer altiva, crece como la espuma y dejas en la orilla tu cuerpo, no te adentres a lo que todavía no sabes. Que la vida en el mar desértico nadie la conoce más que un náufrago, no dejes de cumplir tu promesa de vivir más la vida. Vive a flor de piel, que no marchite tu vida, que no eres flor sino una mujer con detenimiento, con sensaciones nuevas, y que además tienes en tí la fuerza para seguir luchando aunque sea por tí. No fracases ni en tiempos de soledades que no eres débil como la agonía sino fuerte como la hiedra. No desampares tu vida, como simple abandono en plena soledad, sino que divierte a tu vida como estrella fugaz en media noche, que cruza por el cielo dejando rastros de luz. Que la vida es una como no hay ninguna, como la vida tan corta es, apresúrate a vivir, a dar hasta lo que no tienes. Que no eres tiempo ni distancias lejos de tu terruño, sino espacio entre una cosa y otra. Espacios viviendo entre lo que fuiste y serás en el mañana. No olvides a tu vida en el pasado, recuérdala como, “un clavo saca a otro clavo”, como dice el refrán. Viviendo, sólo viviendo en el futuro, como tu cultura lo dicta, como una pausa sin causa. Sólo, como causa y efecto, como los hechos, sólo es el comienzo, de un nuevo porvenir que sólo acecha con devorar lo que es la vida. Cuando llega la incógnita de vivir en un mundo mejor, en tu Puerto Rico, como la única alternativa que hoy deja como huella de acero en tu vida, como un inmenso cielo que deja en tí su color añil. Cuando el cielo gris es sinónimo de tristezas, abatimiento, e injustas situaciones. Cómo no saber que el reino es tan bueno como el pan, y que el destino sería tan cruel si lo vives inadecuadamente el presente. No seas más comedia de esta vida, sé su dueña no comidilla social que no eres más que un ataúd cerrado, al quedar con los ojos abiertos de tanto vivir. Y de esos ojos que esperan a ser cerrados que no demoren a ser más o menos de lo que viviste, sino paciencia, paciencia que en el cielo hay otra vida por vivir.

 

Qué insinúas que tu vida ha sido poca, como tan equivocada está la respuesta que das. Que tu vida ha sido falta de amores de un prójimo que espera a que tú lo ames primero. Pués, dí que tu vida no la acecha nadie, que tu vida es y siempre será una y que si te aman o no, no es tu problema sino el de ellos. Que dices que el amor lo dá Dios nada más, pues es así, nadie ama como ama Dios mismo. Si eres sacrificio y perdón, y perdonas, pués serás más que ellos. No corras a la vida, ni que tu vida te corra a tí. Sé, su eternidad, como las estrellas en el cielo o la misma luz del sol. Acuérdate, de tu cultura, no la olvides, pués, serás tan inmensa como un discípulo a su maestro, si aprendes bien de ella. No seas, tampoco, valiente, diciendo que del “cobarde no se ha escrito nada”, como dice el refrán. Sé, a similitud de la misma forma que la vida ante tí. Sé, diferente a otro, que no eres un mono de circo con los mismos malabares de siempre en práctica.      

         

 

          



                                       



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